Otro gesto reivindicativo es la famosa 'L' que hacía Cory Aquino -L de labanan o labany, que significa lucha en filipino- , para luchar contra el poder de Ferdinand Marcos, en Filipinas. Pero no es exclusivo de los partidos e ideologías socialistas. Adolf Hitler, también utilizó este mismo saludo, de forma parecida, colocando su brazo de un modo más horizontal que el de Mussolini. Lo que comienza siendo un saludo, se acaba convirtiendo en un símbolo para todos sus seguidores. El puño erguido es usado también por los oficiales en la China continental al ser investidos. El terrorista noruego de derecha Anders Behring Breivik hizo un saludo de puño en alto en el momento de su condena.
Ya vimos en otro artículo como Hitler adoptó un símbolo de la antigüedad, la esvástica, para su movimiento. La charla versaba sobre el supuesto origen romano del saludo nazi, y es un tema que tocaré hoy, pero aprovecho para examinar más a fondo los diferentes tipos de saludo nazi, y sus orígenes. A la postre, el historiador Allert sabe bastante bien, y así lo reconoce hacia el final de este fascinante volumen, que «sería demasiado simple leer el gesto como una muestra de apoyo» inequívoco. Como sociólogo, quisiera que creyéramos que el saludo de Hitler se convirtió en un significante universal del abandono por parte de los alemanes de las comunidades e instituciones establecidas, tales como la iglesia, el ejército y la familia.
Allert señala estos múltiples significados del saludo de Hitler de forma persuasiva. El régimen hizo que el saludo estuviera presente en cada momento de la vida cotidiana y, puesto que todos lo usaban, los que quizá fueron inicialmente renuentes se vieron sobrepasados. En la Alemania meridional católica, en donde la gente se decía «hola» convencionalmente con las palabras «¡Gott de Gruss! En todo caso, esa distancia sustituyó la intimidad del apretón de manos, distanciando a las personas, que quedaban unidas exclusivamente por su lealtad a Hitler. La gente era consciente de estos significados, y algunas veces incluso se rieron de ello. » sopunía implícitamente desearle al líder nazi buena Lucky Jaguar salud, así como invocar a Hitler como una suerte de ser supremo que podría concederla a quien recibía el saludo.
Como todos los regímenes totalitarios, desde la antigüedad hasta el presente, el Tercer Reich de los nazis dio mucha importancia a la propaganda y a los símbolos. Por tanto, se convirtió en un gesto nacional, afirmando la identidad colectiva, la de una sola raza al servicio de una única causa. Este saludo también fue descrito de forma habitual como el «saludo alemán», como un signo de la identidad nacional. En ambos casos, se presentaba a Hitler como una tercera persona, siempre omnipresente al encontrarse dos alemanes. Y, en el caso de los militares, de un sonoro taconazo– llegó a ser bien pronto obligatorio con los nazis.